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PROF. ALAN COURTIS

HACIA UNA VALORIZACION DEL ARTE ESPECIAL

Por  Prof. Alan Courtis

 

 

HACIA UNA VALORIZACION DEL ARTE ESPECIAL 

Si queremos apreciar en toda su magnitud el valor de las manifestaciones artísticas especiales, debemos reflexionar sobre sus características constitutivas y peculiaridades, a fin de poder comprender sus verdaderas potencialidades.

Para iniciar esta reflexión queremos mencionar dos etapas o instancias que se han dado en todas las luchas por los derechos civiles de las personas y que son sumamente pertinentes a la hora de considerar las problemáticas de la comunidad especial. Analizar estas instancias nos ayudará a comprender mejor el lugar que ocupa actualmente el arte especial, como así también su posible evolución.

 

La primera de estas etapas tiene lugar en forma de una Reivindicación de la Igualdad. Ella consiste en una batalla constante -muchas veces a viento y marea- contra la discriminación. En el caso de la población con capacidades especiales, ésta se concentra en mostrar y demostrar que "ellos también pueden". Por eso se trata de una instancia sumamente importante, ya que de no prosperar esta reivindicación, todas las personas que no se adapten a la "normalidad" social quedarán relegadas al silencio o a la oscuridad. En este sentido resulta importante el poder mostrar al conjunto de la sociedad todos los logros que las personas especiales son capaces de conseguir, remarcando que tienen al menos tanta validez como los logros de cualquier otra persona, y probablemente mucho más valor intrínseco.

Por su parte, la segunda instancia consiste en una Reivindicación de la Diferencia. Es decir, una vez reivindicada la igualdad respecto a todos los otros sectores de la comunidad, comienza a ser importante la valoración de la diferencia. Esto tiene lugar ya que de no ser así se terminaría en una asimilación artificial de las personas especiales a los parámetros de "normalidad" propuestos por el conjunto social. Con esto queremos significar que las personas especiales no son meramente autómatas cuyo objetivo es adaptarse lo mejor posible a los parámetros de "normalidad", sino que por el contrario, son seres humanos sensibles con características propias y una identidad particular generada en base a sus propios parámetros.

De esta manera, expuestas ya las características generales de las dos etapas, estamos en condiciones de comenzar a analizar en qué zona de estas instancias se encuentra el arte especial en la actualidad y a su vez, reflexionar críticamente sobre el rol que asumimos los educadores artísticos en este proceso.

En una primera aproximación, resulta necesario reconocer que en su gran mayoría, el arte especial de la actualidad, está teniendo lugar todavía en el ámbito de la primera etapa. Es decir que, salvo en casos excepcionales, lo que se hace en instituciones artísticas es mostrar cómo los jóvenes especiales pueden hacer "lo mejor posible" las actividades que hacen los jóvenes "normales". A esto se debe que en la práctica, por ejemplo, se inste a los jóvenes especiales a que canten las mismas canciones, o que hagan las mismas ejercitaciones corporales o plásticas, que realizan los chicos "normales". Esto significa que por lo general, a los jóvenes especiales se les hace mostrar sus logros en forma de acercamiento a los parámetros de lo "normal".

Ahora bien, esto resulta algo ciertamente valorable en tanto implica movilizar a la comunidad especial para realizar actividades, pero sobre todo debido a que todo hecho artístico implica intrínsecamente un proceso de resignificación. Con esto queremos marcar que es importante valorar no sólo que los chicos especiales puedan hacer actividades artísticas "normales", sino que puedan desde su condición reelaborar estas actividades que provienen del parámetro de la "normalidad" para resignificarlas y darles una nueva identidad.

Pero en última instancia lo que deberíamos plantearnos los educadores especiales ligados al arte es si, en vez de tomar prestados los parámetros y metodologías del paradigma educacional "normal", no sería más interesante intentar delinear la identidad propia del arte especial y trabajar desde allí con metodologías nuevas.

El verdadero salto cualitativo se daría en cuanto el arte especial pudiese reafirmar su capacidad de producción propia, superando quedarse solamente abocado a una mera reproducción de los parámetros de producción "normales". Esto implicaría, entre otras cosas, un proceso en el cual se comiencen a reconocer y valorizar socialmente los parámetros diferenciales del arte especial.

Obviamente ello implica una ardua labor, ya que supone primeramente repensar completamente los contenidos y las formas de la enseñanza artística especial. Además supone replantearse por qué se enseña lo que se enseña y no se utilizan criterios más abiertos y creativos orientados a promover las características particulares de la expresividad especial. También conlleva un desafío para la sociedad toda ya que este acercamiento tiene implícito el trabajo de aceptar y reconocer un arte creado desde patrones de producción diferentes.

Nos parece que determinar cuáles son las características constitutivas del arte especial implicaría un estudio que excede las posibilidades de este trabajo. Sin embargo desde este breve ensayo, queremos aportar a esta labor, señalando dos características relevantes que a lo largo de nuestra experiencia con chicos especiales nos han resultado llamativas e interesantes.

En principio queremos remarcar que la espontaneidad es –a nuestro entender–una de las principales fuentes de la que se nutren las actividades artístico-especiales. Por espontaneidad, queremos referirnos a la capacidad de generar instancias expresivas que no provienen de una racionalización previa, sino que surgen de la creatividad misma en cada instante. Se trata de una cualidad particular, presente en las más altas formas del arte, y supone un estado de creatividad perpetua que puede estallar imprevisiblemente en cualquier momento.

La segunda característica que queremos mencionar es la multidimensionalidad del arte especial. Con esto nos referimos a que este tipo de manifestaciones artísticas tienden a no quedarse limitadas por los dictados de la lógica lineal-racional. Para dar un ejemplo, es común ver como los chicos especiales al dibujar superponen varias perspectivas simultáneamente sin ningún problema, rompiendo marcos con total naturalidad. Recordemos que este tipo de procedimientos ha sido utilizado por las vanguardias artísticas desde hace décadas, en su intento por construir lenguajes nuevos y romper con los códigos oficiales. Por eso, ya que los jóvenes especiales acceden a este tipo de proceder con toda naturalidad, sería pertinente considerar que estos procesos podrían constituir la base un lenguaje propio del arte especial. Si así fuera, desde un punto de vista pedagógico, lo principal sería identificar este lenguaje, para luego buscar metodologías tendientes a que los artistas especiales puedan desarrollarlo desde su propia perspectiva.

La importancia del arte como campo de valorización de las diferencias consiste en que la actividad artística es de por sí un terreno en el que no se puede aplicar una noción lineal de progreso. Con esto queremos decir que el objetivo del arte no radica en construir sistemas cada vez más complejos, sino de orientar la expresión artística hacia la verdadera expresión del "ser" a través de la obra. El arte es un de las pocas áreas de nuestras sociedades materialistas que, en su esencia, se resiste a ser cuantificado, objetivado y medido; y pese a que el establishment ha fagocitado y mercantilizado gran parte del circuito artístico, en su esencia la manifestación artística continúa siendo imprevisible y fundacional. En arte, lo más complejo, técnicamente hablando, no es necesariamente lo mejor y por eso las obras de los artistas especiales son absolutamente tan válidas como las de cualquier otro autor. Es que, finalmente, todos los artistas se hallan en la misma posición: están solos ante su obra para expresar su ser, y la supuesta "normalidad" de un artista no resulta de ninguna manera una ventaja en esta instancia. Por eso comprender cabalmente el significado esta cuestión, tal vez sea el primer paso hacia una verdadera valorización del Arte Especial.

 

Lic. Alan Courtis*

* Alan Courtis es Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA), profesor de música de la Fundación Cherry Breitman y la Academia Efimus (Área de Educación Musical Especial) y miembro del grupo Reynols (primera banda que integra a un joven con Síndrome de Down). 

 

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